Imagínese por un momento que recibe una carta (o peor, una notificación por app) de su EPS: “¡Felicidades! A partir de hoy usted y su familia pertenecen a la Nueva EPS. Su médico de confianza queda a tres horas en bus, su tratamiento en pausa y cualquier queja, espere en la fila virtual”. Suena a..
